Informe Mekong

23 octubre 2012

Hace poco más de dos días que dejamos atrás la centenaria Saigón con destino al delta del Mekong. Partimos temprano; Vietnam empezaba a despertar y las calles rebosaban vida por doquier. Escoltados por un ejército de motos pusimos rumbo al sur, acoplándonos al tráfico local en su lento y alocado discurrir. Verdes campos de arroz dibujaban el paisaje, algunos en plena labor de cultivo, otros custodiados por las tumbas de aquellos que los trabajaron. Paulatinamente aparecían pequeños canales del fraccionado río, buen aperitivo del plato principal.



Al bajar del autobús nos recibió nuestro guía. Invertimos el tiempo preciso en las presentaciones y antes de darme cuenta estaba subido en un barco navegando una inmensidad de marrones aguas conocida como Mekong que parecía no tener fin. Empezamos con un mercado flotante y seguimos por un recorrido en bote de remos por los canales. La jungla tomaba la palabra. No pude dejar de imaginarme como un explorador de los de antaño... ah, sueños de juventud. Completamos la jornada reponiendo fuerzas a base de pescado local, invertidas después en una ruta en bicicleta por la isla de An Binh, con tormenta tropical incluida que nos tuvo parados un rato. Un ferry nos dejaba a unos kilómetros de Can Tho, donde hicimos noche. Hoy visita al mercado flotante de Cai Rang, el mayor del delta, algunas villas y mucha carretera hasta Chau Doc.


Recorrer esta parte ha sido todo un acierto, hasta el punto de que mi concepto de este país puede que no fuese el mismo sin ella. Conocer una de las arterias principales de Asia y ver como sus gentes viven y se desarrollan empleándola es una experticia única.

Estatua de Ho Chi Minh en Can Tho

El tiempo parece pasar a la misma velocidad que sus aguas, imperceptible, raudo, imparable. Casi no hemos puesto el pie en el país cuando ya miramos a Camboya, tanto que esta tarde la hemos visto desde la distancia en la cumbre de una montaña. El Mekong aún nos debe un último servicio, pero tranquila Vietnam, esta vez no es un adiós, solo un hasta luego.

Camboya vista desde vietnam

En los canales del Mekong bien protegido del sol

Un poco de relax en Chau Doc



6 comentarios :

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    1. ¡Muchas gracias! La verdad es que me costó un rato de sueño elegirlas, Jeje. Me alegro de que te gusten!

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  2. Rodrigo: Ya veo que estás disfrutando mucho tu nuevo viaje por el sudeste asiático, de lo cual bien sabes que me alegro. No se si pasaréis cerca, pero hay una aldea vietnamita, CHAU, en la que nació el poeta Nguyen Quang Thieu, que es conocida como el “pueblo de la poesía”, pues cada habitante ha escrito al menos un poema en su vida. Si os pilla de camino, no dejéis de visitarla: tiene que ser preciosa una aldea en la que todo el mundo es poeta. Allí dicen que se acuñó está preciosa frase que te invito a reflexionar: Un poema no trae arroz, pero sí sueños. Un abrazo muy fuerte desde Guada. Jesús Orea.

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    1. Muchas gracias Jesus. Me ha encantado tu comentario. No se si parasaremos cerca del pueblo de Chau, aunque voy a investigar por si nos cogiese cerca de alguna visita. El caso es que el nombre del poeta si que me suena bastante. Respecto a la frase poco puedo decir, ha inspirado en parte mi paseo esta tarde por Phnom Phen y lo seguirá haciendo durante el viaje, es Asia en si misma, sencilla, profunda y evocadora.

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  3. Me alegro de que lo estéis pasando bien, es una de las partes más peculiares del país. Conforme vayáis subiendo hacia el norte todo os parecerá más aburrido ;)

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    1. Muchas gracias Pau, por ahora todo va como la seda. Una maravilla el sur. Del norte dicen que es más bonito, pero puede que para serlo tenga que perder algo del picante de esta zona...

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