Huaca Pucllana, los orígenes de Lima

02 junio 2017



Aún era de noche cuando aterrizamos en Lima, aunque el cielo comenzó a aclararse mientras pasábamos por los acantilados que dan a la costa a la altura del distrito de Miraflores. Ya en nuestro alojamiento descansamos un poco y aguardamos pacientemente a que la luz inundase por completo las calles de la ciudad mientras esta se desperezaba. Nos decidimos a dar un paseo por los parques de la zona, disfrutando de magníficas vistas hacia el Pacífico y empapándonos de la vida local, a la vez que hacíamos tiempo hasta la apertura del sitio arqueológico de Huaca Pucllana, que nos serviría como punto de partida para conocer la historia de la urbe.

 
Detalle de la gran pirámide de Huaca Pucllana en Lima


Durante la visita guiada (como muchas de las que se realizan en Lima) se recorren los puntos principales y se detalla el desarrollo humano y arquitectónico del lugar. Los orígenes de estas ruinas se remontan al periodo de la cultura Lima (200 – 700 d.C.), habiéndose establecido en esta zona alrededor del siglo IV. La gran pirámide y las numerosas plazas nos indican la finalidad ceremonial del lugar, dedicado principalmente a adorar la vida marina. Esto queda reflejado en las cerámicas que se han encontrado, en las que las olas y los tiburones tienen especial protagonismo.  


Restaurante y ruinas de Huaca Pucllana en Lima
Ejemplo de fabricación de adobes. A la izquierda la terraza del famoso restaurante de las ruinas.

Al adentrarnos en Huaca Pucllana lo primero que nos llama la atención son sus muros, construidos con ladrillos de adobe o “adobitos” que bien nos pueden recordar a una librería con sus volúmenes apoyándose unos con otros. Parece ser que el fin de esta técnica era proteger los edificios frente a los frecuentes seísmos que se producían en la región, objetivo que viendo lo que tenemos ante nuestros ojos lograron a la perfección. 


Muros de Huaca Pucllana en Lima


Por otra parte es curiosa la disposición tan irregular tanto en forma como en niveles que guarda la pirámide, aunque de nuevo tenemos una explicación. Cada cierto número de años se llevaba a cabo un ritual que consistía en remodelar el edificio añadiendo nuevas construcciones por encima de las existentes. En el proceso se realizaban sacrificios humanos (se han encontrado restos de mujeres jóvenes en medio de los rellenos), se rompían vasijas y se celebraban banquetes en los que predominaban los alimentos marinos.


Gran pirámide de Huaca Pucllana en Lima


Su uso se mantuvo hasta la llegada del Imperio Wari finales del siglo VII, que absorbió a la cultura Lima e introdujo importantes cambios culturales y religiosos, pasando el lugar de tener un fin ritual a servir como cementerio de las clases pudientes. En los niveles superiores se han hallado varios fardos funerarios, algunos intactos, conservando el ajuar con el que fueron enterrados. 


Fardo funerario en Huaca Pucllana en Lima


Esta práctica se mantuvo hasta finales del primer mileno, cuando esta civilización empezó a decaer y el sitio fue abandonado y olvidado durante más de tres siglos, hasta que las clases más humildes de los Ychsma (procedentes de Pachacamac) ocuparon las ruinas. Junto a ellas fundaron varias viviendas y realizaron remodelaciones algo “chapuceras” si se comparan con el estilo original.

Tras la llegada de los españoles y la caída del Imperio Inca el complejo quedó en desuso de forma definitiva, encargándose la tierra de cubrir las ruinas, borrándolo de la memoria colectiva y despojándolo de la importancia que tuvo en otra época. Como un fantasma del pasado esta polvorienta colina se mantuvo como un elemento más de Lima hasta mediados del siglo XX, cuando el crecimiento de la urbe junto con la poca importancia que se le concedía a este lugar acabaron por condenarlo. Incluso durante un tiempo se utilizó como circuito de motos; toda una aberración. Por suerte algunas décadas después al fin la consciencia tomó la palabra y se iniciaron las labores de investigación y conservación que se mantienen hasta hoy día, pues más de la mitad de la gran pirámide está aún por excavar.  


Vista aerea de Huaca Pucllana en Lima
Vista aérea de Huaca Pucllana en la que se aprecia la zona sin excavar
  
Actualmente dentro del complejo se han intentado recrear la fauna y flora del lugar de la forma más fidedigna posible, encontrando un pequeño huerto en el que se cultivan las plantas, verduras y tubérculos que alimentaron a estas sociedades en el pasado, junto con un diminuto zoológico en el que los cuys y las llamas son los protagonistas, sin olvidar al amigable perro peruano que luce su piel (literalmente pues no tienen pelo) por el lugar. 


Cuys en Huaca Pucllana en Lima


Recorrer las ruinas de Huaca Pucllana supone una inmersión absoluta en la cultura e historia de esta zona de Perú, siendo su visita altamente recomendable, pues además se tienen unas vistas muy interesantes desde la cima de la pirámide. Incluso simplemente se puede disfrutar de ellas desde el afamado restaurante del complejo mientras tomamos algo. Si queréis disponer de más información os dejo con la página oficial del sitio arqueológico


Vistas desde la gran pirámide de Huaca Pucllana en Lima
Vistas desde la gran pirámide

En nuestro caso podríamos decir que nuestro viaje comenzó y terminó en este lugar, dado que la última noche que estuvimos en el país discurrió degustando las delicias de la cocina peruana mientras contemplábamos sus ruinas iluminadas en mitad de la noche, dejando que nos inspirasen en el ejercicio de recordar y comentar todas las maravillas que habíamos visto y vivido a lo largo de los pasados días en un lugar llamado Perú.



Patio principal de Huaca Pucllana en Lima


Llamas en Huaca Pucllana


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